jueves, 21 de marzo de 2019

Si fuésemos palabras.

Si fuésemos palabras,
Tú serías algo así como "efímera"...
Y durarías un "suspiro".

Si fuésemos palabras,
Yo sería, quizás, "Superfluo".
Y me tendría que echar atrás.

Si fuésemos palabras,
Ésto seria "inefable".
Un sentir "Inconmesurable".

Si fuésemos palabras,
serías un ser "etéreo".
Y temblaría al rozarte
con la punta de mis dedos.

Y se me ocurren más palabras,
si tuviésemos que serlas.

"Sempiterno", como éste Tú en mi Yo.
Los segundos, contigo, con olor a "petricor".
Y Ojalá esos segundos fuesen "perennes".
Quizá, con un "ademán", hagas "infinita" tu "luminiscencia".

Ojalá que me acompañe en la "bonhomía" de mi Yo.
Que ilumine mi "soledad", activando mi "resiliencia".

Si fuésemos palabras...
Yo seria "melancolía",
Y tú, "nefelibata".

Si fuésemos palabras,
Tu voz sería "Meliflua"
Y la mía, "elocuencia".

Tu sonrisa, "efervescencia"...
Mi mirada, ocultando tanto,
"ataraxia".

Si fuésemos palabras...
Diría que la "iridiscencia" mágica de tu iris
Provoca que mi nombre sea "Limerencia".

Si fuésemos palabras,
Tú piel sería "acendrado",
Y "arrebol" tus mejillas.

Y yo sería un "sonámbulo",
una "serendipia",
Tú brillarías como el "Alba"
y yo sentiría como una "epífania"
ante tu "incandescencia" "inmarcesible".
Al saberme enamorado y que la "Aurora"...
Nos aboca en este "desenlace" a ser "nostalgia".

Y solo eso.

Si fuésemos palabras...
Tú serías "olvido",
y yo "Silencio".

Manuel Díaz.


viernes, 21 de septiembre de 2018

TDA

Como un gato callejero,
Feral y pendenciero

Sin techo, ni dónde caerse muerto
No me importa que te importe
Ni tampoco es lo que quiero.

Vivir sin apoyos no es tan complicado
Se trata de saltarte los problemas
Y salir airoso y no airado.

Vivir con mi cerebro no es sencillo
Se distrae y pierde el hilo
Baja empatía y es como un filo.

Corta, a veces sin querer,
Y si no me conoces, te va a doler.

Como un gato callejero
Siempre hago lo que quiero.
Yo siempre fui a mi aire.
Y no me paran tus límites de alambre.

Ésto es lo que hay, y lo que habrá.
Soy el gato callejero con TDA.

jueves, 18 de enero de 2018

Alguien

Alguien decidió no quererte.

Alguien decidió no quererte y ahí empezó todo.

Alguien decidió no quererte y bajó tu autoestima.
Porque la autoestima termina estando relacionada con el valor que te dan.
No el que te das.

Porque no sabemos querernos... y alguien decidió no quererte.
Y ahí empezó el caos.

Alguien decidió no quererte. Y ahí comenzó el alcohol.

El salir hasta tarde y solo.
El salir hasta tarde y sale... el sol.
Y te descubre en el banco del parque,
te obliga a entrecerrar los ojos con una punzada.
La punzada en tu pupila, de un rayo de realidad.

Alguien decidió no quererte...
y al igual que yo hago en éstas líneas,
no dejas de repetírtelo.

Alguien decidió no quererte.
Alguien decidió no quererte...
Alguien decidió no quererme.

Y aquí estoy, sentado en éste banco...
En éste banco húmedo, al amanecer.
En éste banco en el que ni me quieren ni me quiero.

¿Quién necesita que le quieran?
Y menos en ese momento en que no eres nada.
En que el sol comienza a calentar tu rostro,
colándose entre las rendijas de las hojas de los árboles.

Alguien decidió no quererte... y ya no importa.

Porque ya no eres tú.
Eres otro... y tal vez ahora te quieran.
Pero ella no es ella.
Y tal vez no la quieras.
En realidad... ella no fue nunca Ella.

Solo era la imagen que montaste en tu cerebro,
engañado por la química humana, esa maldita bromista.

Ella no es ella... Porque no calienta tu rostro.
Porque no te obliga a entrecerrar los ojos
con una punzada de realidad.

Ella ya no existe.
Ella nunca existió.
Porque ella ya no es Ella...
Tampoco yo soy yo.

lunes, 1 de mayo de 2017

Como rostros en la lluvia,
su recuerdo se difumina,
Se pierde, se nubla.
Cada rostro bajo la lluvia parece el suyo,
En cada rostro
Caras de lluvia, mojada.
Facciones que no reconozco, difuminadas.

¿Dónde está mi amor?

Se nos prometió un amor de película.

Se nos prometió una pareja que estaría ahí por y para todo.

Alguien con quien criar hijos. comprar una casa, comer pipas los domingos en el parque...

Alguien con quien envejecer y morir juntos en la cama abrazados, viejos y arrugados... como dos pasas románticas.
Pasas de película.

¿Dónde está mi amor?

Se nos prometió felicidad. ¿Dónde está?

¡Se nos dijo que la vida sería fácil a su lado!

Pero más tarde se nos vendió la idea de no aguantar a otro ser humano y ser libres... y hacer lo que nos salga del pijo sin que otro entorpezca nuestras decisiones.

Se nos dijeron tantas cosas... Y nosotros, como tontos... las creímos.

domingo, 28 de agosto de 2016

No hay tiempo que perder, por MDD

No hay tiempo que perder... porque el tiempo no nos pertenece.
No hay tiempo que perder, porque él nos posee... lo arañamos y nos deslizamos por su superficie como la aguja sobre el vinilo en un viejo tocadiscos.

No se puede parar. No se puede retroceder.
Se escapa, como el agua entre los dedos.
Y lo único que podemos hacer es beber.
Beber deprisa antes de que se derrame.

Y correr a tus metas porque mañana ya es tarde.
Ahora. Tic tac, nos recuerda. Y ya no es ahora, es el futuro convertido en presente.
Y presente de nuevo. Y otra vez presente lo que hace nada era un futuro.

Aprovecha, pues nunca serás más joven que en este momento. Este momento. Este momento.

Este momento.

No hay tiempo que perder.

lunes, 23 de marzo de 2015

El tren de la felicidad

Primero la felicidad está en todo.
Después crecemos y está en terminar los estudios.
Pero no somos felices. Así que creemos que lo seremos con un trabajo.
Pero con trabajo, no somos más felices.
Más tarde creemos que lo seremos casándonos. Teniendo unos hijos... pero no.
Después, quizá sea cuando los hijos sean mayores...
Y tampoco.
Después de jubilarte?
No.

Pasarás la vida esperando el tren de la felicidad.
Esperas algo que ya tienes. Ya vas en ese tren, solo que fuiste mirando el pasillo y no la ventanilla.
El único momento para ser feliz es aquí. Ahora.

sábado, 29 de octubre de 2011

...

Hay días en que uno cae.
Días que se parecen demasiado a ayer, y en los que el mañana no es más que un truco malo para obligarse a levantarse cada día.
Días en que no se ve el final de todo esto.
Días negros como agujeros que se lo tragan todo.
Días en que nadie llama, en que nadie está, en que nadie existe, ni siquiera uno mismo, porque uno ya está harto de sí mismo y sólo quiere eso: dejar de existir. Coger la vía rápida.
Morir ya no tan joven, pero por lo menos dejar un cadáver medianamente digno. Ahorrarse lo que sabe que va a ser lo peor: los últimos capítulos de este libro sin pies ni cabeza ni una trama interesante, esos últimos capítulos que han comenzado ya. Porque intuyes que el final de ese libro es más que triste y no tienes ni el más mínimo interés en leerte ese final.

domingo, 2 de octubre de 2011

Hoy

Vas levantando el vuelo y de golpe.... bam, a empezar de cero que la hostia te enterró en el suelo.

Y no tengo más que decir.

domingo, 4 de septiembre de 2011

raro, diferente... extraño.

Soy el raro que sale a la calle cuando llueve solo para mojarse. El raro que se sumerge en la piscina con tormenta, el raro que corre descalzo por el campo. El raro... sin duda, el raro.