jueves, 18 de enero de 2018

Alguien

Alguien decidió no quererte.

Alguien decidió no quererte y ahí empezó todo.

Alguien decidió no quererte y bajó tu autoestima.
Porque la autoestima termina estando relacionada con el valor que te dan.
No el que te das.

Porque no sabemos querernos... y alguien decidió no quererte.
Y ahí empezó el caos.

Alguien decidió no quererte. Y ahí comenzó el alcohol.

El salir hasta tarde y solo.
El salir hasta tarde y sale... el sol.
Y te descubre en el banco del parque,
te obliga a entrecerrar los ojos con una punzada.
La punzada en tu pupila, de un rayo de realidad.

Alguien decidió no quererte...
y al igual que yo hago en éstas líneas,
no dejas de repetírtelo.

Alguien decidió no quererte.
Alguien decidió no quererte...
Alguien decidió no quererme.

Y aquí estoy, sentado en éste banco...
En éste banco húmedo, al amanecer.
En éste banco en el que ni me quieren ni me quiero.

¿Quién necesita que le quieran?
Y menos en ese momento en que no eres nada.
En que el sol comienza a calentar tu rostro,
colándose entre las rendijas de las hojas de los árboles.

Alguien decidió no quererte... y ya no importa.

Porque ya no eres tú.
Eres otro... y tal vez ahora te quieran.
Pero ella no es ella.
Y tal vez no la quieras.
En realidad... ella no fue nunca Ella.

Solo era la imagen que montaste en tu cerebro,
engañado por la química humana, esa maldita bromista.

Ella no es ella... Porque no calienta tu rostro.
Porque no te obliga a entrecerrar los ojos
con una punzada de realidad.

Ella ya no existe.
Ella nunca existió.
Porque ella ya no es Ella...
Tampoco yo soy yo.