Déjame que te hipnotice con el tic-tac del corazón.
(Manuel Díaz)
martes, 14 de junio de 2011
Fin?
Llorar y echar tu alma en cada latido,
en cada goteo del ojo al suelo.
Llorar por lo perdido.
Llorar hasta quedarse dormido.
Como un niño hecho un ovillo.
Llorar, como tantas veces atrás,
pero esta vez, con más motivos.
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