Me doy la vuelta, miro el local.
Apoyo mi espalda y los codos en la barra.
Miro a Rober en el escenario, recogiendo.
No me queda nada aqui.
Todo en la vida viene y se va.
Y este es el momento de irse.
Termino de un trago mi bebida, dejo el vaso en la barra.
Miro el micrófono.
Cuantos versos y canciones...
Las mesas redondas y viejas, ya vacias.
Solo los restos de las consumiciones de los clientes las decoran.
Pienso en cosas que se fueron, algunas dolorosas.
La mano de Rober en mi hombro me saca de mis pensamientos.
Nos dirigimos a la puerta.
Como prometí, no habrá un adiós
Miro al viejo barman a los ojos.
Y el viejo sonrie.
Me calo el sombrero. Las llaves suenan en mis manos.
Abro la puerta, chispea.
Me subo al coche. Me quito el sombrero y dejo que la lluvia caiga en mi cara mientras se abre la capota.
El cielo. Negro.
Las gotas frías caen en mi cara, mojan mis gafas.
Rober abre la puerta del local.
Estas mojando mi coche.
La voz de rober. Desde la puerta.
Arranco y conduzco despacio. No hay prisa.
Vamos sentados, mojándonos, sin mediar palabra.
Llegamos a nuestro destino.
Me bajo del coche.
Dejó de llover hace rato.
Ambos sabemos que esto es una despedida, asique simplemente nos estrechamos la mano y sonreimos.
Es curioso como en pocos meses ese tipo se convirtió en mi hermano.
La capota se cierra.
Una palmada en la espalda y empiezo a caminar.
Rober se sienta en el capó.
Se enciende un cigarro y contempla como me alejo.
Tarareo "i´m feeling good" mientras me alejo.
Me dirijo a la estación.
No tengo nada en que pensar... Solo camino.
Dejo mi mente en blanco hasta llegar a casa.
Autobús, parque, casa, perro, llaves, puerta, escaleras, pasillo, habitación.
Me tumbo bocarriba en mi cama. Cruzo los brazos.
Me desvisto tumbado. No me apetece ni levantarme.
Me siento triste.
Es triste ser consciente de que acabas de pasar otro capitulo de tu vida.
Y no tienes ni idea de cómo será el siguiente.
Pero no quedan más cojones que seguir leyendo.
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