Perdedores.
Perdedores y borrachos.
En parques, o apoyados en esquinas...
Locos a veces nos llaman.
Rebeldes sin causa, inconformistas
raros y despreciables
extraños asociales
No dejen que estas palabras les denominen,
Les dañen o discriminen,
Ambos sabemos lo que soy amigo.
Poetas señores. Poetas.
Tomen una pluma o alcen su voz.
Mírenme a los ojos, reciten
Embriáguense de rimas, de poesía, de amor.
Hagan explotar su alma, su rabia, su ira.
Cada verso un mundo
y en cada mundo mil sentimientos.
Díganme, díganme si se atreven que no les gusta
El cosquilleo en la nuca
Cada vez que sus versos hacen llorar
Cada lágrima por mis versos es un regalo
Porque dirán... llorar es malo.
Señores, señoras...
A aquellos que no saben sentir
Aquellos que no saben mirar,
Aquellos que no utilizan el alma para nada
Que me importa?
Una lágrima no es mala.
Una lágrima es un alivio
Saber que alguien más siente lo mismo
O al menos se acerca a lo que digo
Siente lo que intento darle
Lo asimila y lo guarda consigo
Y llora.
Llora porque es triste lo que escucha
Cada lágrima un regalo.
Y yo borracho
Realmente embriagado
Pensando...
Siento muy dentro
Ganas de calmarlo
De hacer parar ese llanto
Pero por favor llenad mi alma
De ese agua salado.
Llora y dime cuánto has amado.
Porque... ¿has amado?
Sino no deberías estar llorando
Y dime.
Dime cómo te han destrozado.
Siente esta noche conmigo
Llora y embriágate en mis versos
Añora sus caricias,
Su calor, sus besos.
Añora sus labios, su aliento.
Besa su imagen, añora su cuerpo
Amamos solo una vez.
Ambos lo sabemos.
Ambos hemos perdido
Y bebemos
Bebemos versos
Sentimientos
Bebemos lágrimas del resto
Poetas amigos, poetas
Asi somos
Asi seremos
asi vivimos...
y moriremos
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